Tengo sexo, luego existo – Cromos

Hambre es un movimiento liderado por dos colombianas que buscan eliminar tabúes, romper estereotipos y despertar curiosidad.

Alejandra Garavito y Sandra Silva son dos publicistas apasionadas que, con la intención de cambiar el mundo, crearon Hambre, un sex shop online con una propuesta totalmente diferente, ya que surge de la necesidad de llevar el sexo de la cama a la mesa. Es decir, su iniciativa no solo busca vender objetos pensados para aumentar el placer, sino eliminar el miedo a la hora de hablar de sexualidad. Se despiden de los estereotipos y la vergüenza y saludan los dildos y la apertura mental.   

Todo empieza con los juguetes sexuales, por supuesto. Y en Hambre se preocupan por conseguir los mejores. Médicamente se ha establecido que aquellos fabricados con materiales porosos pueden causar daños en la salud sexual; por esta razón, las empresarias se han esforzado por conseguir los más finos del mercado, para brindar, a la vez, calidad, innovación y diversidad. Los ofrecen diferentes texturas, colores y velocidades; opciones para él, para ella y para ellos; dildos para puntos específicos o sumergibles, e incluso objetos que se pueden controlar con aplicaciones móviles y hasta con los propios gemidos. Hay para todos los gustos. Pero los juguetes solo son una excusa para hablar de sexo. Por eso, más que una tienda online, Hambre es una filosofía que quiere imponer el amor propio. 

“Nos encanta el sexo, pero no lo hacemos con cualquiera”. Este es uno de los lemas de este movimiento sexual que quiere generar espacios para la educación en los que se pueda hablar sin tabúes y, en ese camino, eliminar los roles que se les han asignado a los hombres y a las mujeres en las relaciones sexuales. En Hambre se promueve la masturbación y se exalta la importancia de esta práctica para conocer el cuerpo, disfrutar el sexo en soledad o experimentar con nuestra pareja.

La marca dirige su estrategia a todo tipo de seres humanos: a los primerizos en el tema de los juguetes y a personas de todas las orientaciones sexuales, con hambre de experimentar y de conocer. Con ganas de comerse el mundo. En esta organización la sexualidad no se aborda desde lo genital, sino desde el vínculo que tenemos con nosotros mismos y con las demás personas como seres sociales. 

| Charlas hambrientas

‘El ABC de los puntos más sensibles’ y ‘Cómo introducir juguetes sexuales en una relación’ se  han convertido en algunas de sus charlas oficiales. Para empezar, invitan a la autoexploración y explican cómo funcionan los órganos genitales. Luego hablan de los puntos de placer y, así, van llegando a niveles más avanzados. Hay mucha información; por eso, las charlas se dividen en temas específicos de acuerdo con lo que las personas quieran aprender.

Según Garavito y Silva, crecer en una sociedad conservadora ha influido en nuestra sexualidad, ha cohibido el placer y ha castrado la autoexploración. Pero las cosas cambian paulatinamente. En la actualidad, se les acercan mamás y papás que quieren aprender el mejor método para introducir a sus hijos en la sexualidad; grupos de amigas que quieren entender asuntos relacionados con su cuerpo y el de sus parejas; empresas interesadas en dar charlas a sus funcionarios, o personas que las invitan a sus despedidas de solteras. Cada vez hay más espacios que se han creado gracias a Hambre para romper las cadenas que han aprisionado la sexualidad desde hace mucho tiempo.

| El sexo puede cambiarlo todo

Después de ofrecer varias charlas, las voceras del movimiento decidieron llevar el conocimiento a la raíz, a los niños.

Hambre tuvo la oportunidad de trabajar con una fundación encargada de recoger niños en condición de abandono, consumidores de droga y explotados sexualmente. Esta organización se encarga de incluirlos de nuevo en la sociedad a partir de la defensa de sus derechos, para darles una vida digna. En medio de este complejo contexto, Garavito y Silva llegaron a dictar charlas de educación sexual. Estos niños habían sido hipersexualizados, y por tanto se les debía trabajar su autoestima y se les debía dar herramientas para defender y valorar su cuerpo, que se había convertido en mercancía. A partir de esta experiencia se creó la fundación ‘Sexo con ropa, hablémoslo primero’. Hablar de estos temas con los niños es una manera de formarlos para construir sociedad. Hambre está convencido de que la sexualidad puede cambiar el mundo.

La sexualidad nos puede llevar a ser mejores seres humanos porque, al conocernos a nosotros mismos, podemos ser más felices y más tolerantes. Si aceptamos nuestras diferencias, podemos aceptar las de los demás y así vivir en paz. Hambre busca que el sexo haga parte de todas las conversaciones sin que genere prejuicios o vergüenza, para lograr transformaciones sociales.
 

Fotos: Cortesía.

Powered by WPeMatico

eBay