Jóvenes dejan de usar condón en relaciones afectivas: especialista

Aunque la mayoría de los jóvenes conoce los métodos de prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS), casi no utilizan el preservativo cuando están en una relación de pareja.

Karla Urriola, especialista fundadora del Centro Regiomontano en Sexología (Cresex), alertó que a pesar de que los niveles de conocimiento del preservativo son muy altos –muy cercanos al cien por ciento–, la dinámica de una relación afectiva provoca que se baje la guardia al asumirse en un entorno de confianza.

Dicho fenómeno, precisó, ocurre tanto en poblaciones clave –que por sus prácticas están en mayor riesgo de contraer ETS–, como en la comunidad en general. Incluso sucede en matrimonios o parejas en edad adulta.

“Sí lo utilizan, pero regularmente suelen dejar de utilizarlo con sus parejas afectivas. Si se relacionan sentimentalmente con alguien, dejan de tener un autocuidado.

“En los resultados de las encuestas del Instituto de la Juventud, vemos que los jóvenes conocen la información, pero al momento de utilizarla no está presente; baja hasta en un 40 por ciento que los chicos utilicen un método de prevención”, advirtió.

Contrario a los estigmas que hay, la gran mayoría de quienes integran las poblaciones clave (hombres que tienen sexo con otros hombres, comunidad gay, personas que realizan trabajo sexual, mujeres transexuales e individuos que consumen drogas inyectables) sí utilizan métodos de prevención de ETS, pero al integrarse en una relación sentimental también optan por descuidarse.

Ello ocurre porque a pesar de la difusión de métodos preventivos, el tema de la salud sexual sigue siendo un tabú incluso al interior de la pareja, consideró Urriola.

“Las personas no se sienten cómodas en hacer propios los métodos, en negociarlos con la pareja, porque implica lo que llaman inteligencia o asertividad sexual”, dijo.

La inteligencia sexual, indicó, está relacionada al conocimiento de la información y el uso de ella al tomar decisiones sobre su cuerpo y su forma de interactuar con otros.

Algunos factores que pueden truncar el desarrollo de esa asertividad es, además de no tener acceso al conocimiento, vivir en un entorno socialmente vulnerable o ser víctima de algún tipo de violencia.

“Entre más señalado o estigmatizado esté, más difícil va a ser sentirse libre de negociar y de hacer.

“¿Dónde un chavo que se está descubriendo –ni siquiera tiene una orientación sexual– puede tener información sobre prácticas sexuales seguras? No hay”, criticó.

En ese sentido, Urriola manifestó que es necesario que las autoridades en materia educativa no obstaculicen ni “moralicen” la información sobre la salud sexual entre adolescentes y jóvenes.  

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